De acuerdo con lo que presentó la empresa a inversionistas este lunes, el foco es la continuidad operacional efectiva de Enjoy, apuntando a la rentabilidad de los activos actuales y la generación de flujos. Además, según la empresa, se trata de un programa conservador, que tiene altas posibilidades de cumplirse.
A esto se suma que Enjoy quedará con una estructura financiera mucho más liviana y con holguras para escenarios más desafiantes, abriendo opciones de nuevos fondos por venta y arriendo de inmuebles (en Antofagsta, Rinconada, Coquimbo y Pucón).
En materia de financiamiento, la propuesta contempla nuevos bonos dirigidos a los tenedores de bonos garantizados por US$210 millones, a siete años y con intereses trimestrales crecientes en el tiempo. La compañía se obliga a realizar prepagos si vende activos garantizados. De este grupo, se priorizará, en caso de prepagos o liquidación, a quienes participen del proceso de financiamiento.
En el caso de los acreedores valistas, se establecen nuevas líneas de bonos convertibles, en que las condiciones también están asociadas a la participación de estos en el crédito puente.
“Ha sido un proceso complejo, en el que apreciamos el entendimiento, disposición y voluntad de las distintas partes que permitan alcanzar un acuerdo adecuado y equilibrado para todos”, concluyó Larraín en el mismo encuentro. La palabra ahora la tiene el tribunal.