Imagínese en su cancha favorita del Baloncesto Superior Nacional (BSN) viendo un partido y que a su teléfono le llegue una alerta retándole a apostar por un ganador en el juego.
Con el número de su tarjeta de crédito registrada en su teléfono o en alguna aplicación, ponerle $100 a esa apuesta sería tan fácil como tocar la pantalla del aparato.
Eso podría ser una realidad en un futuro cercano en Puerto Rico a raíz de una histórica decisión del Tribunal Supremo de Estados Unidos, que ayer declaró inconstitucional una ley de 1992 que prohibía a los gobiernos estatales beneficiarse de ingresos generados en apuestas sobre los deportes profesionales y universitarios.
La decisión da paso a que este negocio, que genera unos $100 mil millones anuales en Estados Unidos, se regule y se practique en los 46 estados en los que las apuestas de este tipo eran ilegales.
“Yo diría que esto es un asunto más de evolución que de otra cosa”, opinó el representante a la Cámara por el Partido Popular Democrático (PPD), Ángel Matos en entrevista con el podcast Tiempo Extra de El Nuevo Día.
En el 2014, Matos radicó un proyecto para que en los casinos de Puerto Rico se establecieran mesas o divisiones en las que el público pudiese apostar a eventos deportivos fuera de la jurisdicción de Estados Unidos.
“Con esta decisión no hace falta legislación congresional, sino que cada estado o territorio puede legislar su estatuto”, explicó Matos, quien indicó que su proyecto, el PC 347, fue radicado una vez más y está pendiente de trámite.
“Es un asunto de madurez, de que se le dé la oportunidad a que cualquier ciudadano, sobretodo al sector demográfico joven, que disfruta tanto del deporte estadounidense como el internacional, tenga un marco legal para hacer una apuesta segura y legal”, sostuvo Matos.
La ley declarada ayer inconstitucional era la PASPA (Professional and Amateur Sports Protection Act, en inglés) de 1992, también conocida como Ley Bradley. Esta ley definió desde ese año que hacer apuestas sobre eventos deportivos en Estados Unidos —excepto en los estados de Oregon, Delaware, Montana y Nevada— era una acción ilegal.
Sin embargo, el exgobernador de Nueva Jersey, Chris Christie, retó el estatuto en 2011 y firmó una ley permitiendo las apuestas deportivas en casinos e hipódromos del estado, algo que la NCAAapeló de inmediato, iniciando una controversia que el Tribunal Supremo resolvió con su decisión de ayer, decidiendo que la ley violaba la Décima Enmienda de la Constitución y que cada estado tiene el derecho de establecer sus leyes.
Matos dijo ayer que su proyecto, radicado en aras de tratar de allegar más fondos a las maltrechas arcas del gobierno, establece que en Puerto Rico la práctica se limite solo a las salas de casino y bajo la Ley de Juegos de Azar, ya que permitir el establecimiento de salas de juegos deportivos adicionales podría fomentar el establecimiento de casinos informales.
Según el proyecto de Matos, en el 2012 los casinos de Puerto Rico obtuvieron $155.9 millones solo en máquinas tragamonedas.
Diferente la visión azul
Sin embargo, actualmente Matos —contrario al pasado cuatrenio— es parte de la minoría del PPD en la Cámara, y según lo dejó claro el actual presidente de la Comisión de Turismo y Bienestar Social, el representante Néstor Alonso, del PNP, el proyecto de Matos no tiene futuro pues “somos una nueva administración y tenemos una visión distinta a lo que el compañero había sometido en el pasado. Vamos a impulsar medidas con la visión de esta administración”.
Según Alonso, dicha visión es que en Puerto Rico se pueda apostar en eventos de Estados Unidos como el baloncesto de la NBA y el béisbol de MLB, entre otros deportes y ligas, algo no contemplado en el proyecto de Matos. Incluso, se considerarán ligas locales.
“Vamos a estar radicando un proyecto, porque estábamos a la espera de la decisión del Supremo, que va a permitir que Puerto Rico pueda participar no tan solo en las apuestas de Estados Unidos como la NBA o el béisbol, sino que la intención de este servidor es que Puerto Rico también pueda participar de las apuestas en el deporte local, como del BSN por ejemplo”, dijo Alonso, quien tenía previsto radicar el proyecto entre ayer y hoy.
Y Alonso dijo que, diferente al proyecto de Matos, “estamos trabajando para que sea en mesas de casino y también online. Que el apostador tenga distintas alternativas. No solo el casino”.
Alonso dijo que aunque no hay estadísticas concretas, el impacto de esto podría ser de “una decena de millones, 12 o 15 (millones) o tal vez más”.
Indicó, finalmente, que la posibilidad de este nuevo ten mercado será importante para la economía del país porque “el puertorriqueño tiene la cultura del deporte” y resaltó que “entendiendo la necesidad que tiene el Sistema de Retiro, vamos a dirigir parte de los recaudos a ese fin”.